Año I, No. 1 * FEBRERO-ABRIL 2008

Entrevista al director costarricense Alejandro Gutiérrez
Por Manuel Matarrita

 

Este año usted ha sido invitado a dirigir un programa de la temporada oficial de OSN, conciertos que tendrán lugar los días 4 y 6 de abril en el Teatro Nacional. ¿Qué tan difícil es para un director nacional tener la oportunidad de subir al podio para dirigir un concierto de la temporada oficial? ¿Qué expectativas tiene de esta experiencia?

En realidad no sé responder que tan difícil es para un director nacional tener la oportunidad de dirigir la OSN porque nunca lo he visto de esa manera. Sí puedo decir, por lo menos en mi caso, que siempre he creído en los procesos. Son los procesos los que le van dando forma a cualquier proyecto o ideal y los que realmente lo van formando a uno como profesional en cualquier área. Desde muy joven decidí iniciar un proceso en el campo de la dirección. Inicié mi carrera dirigiendo grupos muy diversos, especialmente de niveles elementales, luego de niveles intermedios y avanzados hasta llegar a ensambles profesionales. Hace aproximadamente diez años recibí la primera invitación para dirigir la OSN en conciertos de extensión cultural. A partir de allí, he tenido la oportunidad de dirigirla año a año en conciertos especiales, de extensión cultural, escolares, navideños, etc.

Hace cuatro años tuve mi primera experiencia con un concierto de temporada oficial y este año se me presenta esta segunda oportunidad con el segundo concierto de la temporada oficial 2008. En cuanto a las expectativas de este próximo concierto, me emociona mucho el dirigir Beethoven. Aunque el programa no fue escogido por mí, me gusta el hecho de que dos de las tres obras (la Sinfonía No. 9 “La Grande” de Schubert y la Fantasía para piano, coro y orquesta de Beethoven) hace muchos años no las toca la OSN. Ya inicié ensayos y me parece que va a ser un gran concierto.

 

Usted apuntaba que en esta ocasión usted tendrá la oportunidad de dirigir un programa que incluye la Fantasía Op. 80 de Beethoven, para piano, coro y orquesta. Esta combinación instrumental es poco usual, y son muy pocas las obras después de Beethoven que utilizan una conformación similar (como por ejemplo el Concierto para piano de Feruccio Busoni). ¿Cuál es su principal impresión sobre esta obra en particular?¿Cómo cree que maneja Beethoven esas tres fuerzas musicales que son el piano solista, la orquesta y el coro?

Debo ser muy sincero y decir que a pesar de ser un amante de la música de Beethoven, hasta hace escasos cuatro meses no conocía la obra, por lo que tuve que iniciar por comprar la partitura y empezar a descubrirla. No se tarda mucho en sentirse uno atraído y conectado por la belleza de la obra.

En mi opinión la Fantasía en do menor, Op. 80 para piano, coro y orquesta es una de esas pequeñas maravillas que sólo pocos pueden crear. Digo pequeñas porque es una obra corta en duración. Su estructura es simple, tema con variaciones, donde la parte virtuosa recae en el piano solista. Desde mi punto de vista una de las genialidades de Beethoven en esta obra, además de la sobriedad y frescura con que expone cada una de las variaciones, es el manejo camerístico (música de cámara) de las tres fuerzas musicales que usted muy bien señala.

Inicia con una cadenza virtuosística del piano solo, que a pesar de estar escrita, da un aire de improvisación. Son veintiseis compases que solo allí, justifica el hecho de tener un piano solista. Es económico, en el uso de las posibilidades que le ofrece la orquesta, lo que en ningún momento desgasta ni al piano solista, ni a los cantantes solistas ni al coro. Pero al mismo tiempo logra que, en su momento, las diferentes secciones de la orquesta tengan su protagonismo solista. Son escasas pero precisas las pinceladas de color y luz que logra con el uso de la orquesta completa. De igual manera que a la orquesta, utiliza al coro. Primero utiliza un trío femenino, luego un trío masculino, pinceladas de coro y orquesta completos y regresa a dúos, cuartetos de voces, culminando con la sinergia compuesta por las tres fuerzas en mención más un texto sublime y el color de la lengua alemana, rica en consonantes.

Mientras le contestaba la segunda parte de su pregunta, con este  pequeño resumen, en mi mente sonaba la música de la obra provocándome escalofríos. Creo que eso le contesta la primera parte de su pregunta, sobre la impresión que me causa la obra.

 

Maestro Alejandro Gutiérrez

Maestro Alejandro Gutiérrez
 


No es esta la primera vez que usted tiene la oportunidad de dirigir obras corales. El año pasado tuvo la oportunidad de dirigir dos composiciones cumbres de la literatura coral, como lo son el “Réquiem” de Mozart (junto al Coro y la Sinfónica de la UCR) y “El Mesías” de Haendel (con el Coro Sinfónico y la OSN). Cuéntenos de estas dos experiencias y de lo que involucra tener a tal cantidad de ejecutantes bajo su batuta.

Con toda humildad debo decir que fui bendecido por Dios al dirigir esas obras en un espacio de dos meses y medio. Esas dos obras me hicieron crecer como director, músico y como persona. Ambas obras se me presentaron de una manera muy interesante. El "Réquiem" de Mozart fue un proyecto que además del  Coro y la Orquesta de la UCR, involucró a Danza Universitaria. Este proyecto se programó  antes de asumir como director de la Orquesta Sinfónica de la UCR en agosto del año pasado y se presentó un mes después en el Teatro Nacional, lo que me hizo invertir muchas horas, en poco tiempo, al estudio y preparación de la obra.

El Mesías de Haendel lo programó la Orquesta Sinfónica Nacional con otro director que al final debió cancelar y él mismo me recomendó para sustituirlo. También tuve que invertir mucho tiempo de estudio en poco tiempo para una obra de tal calibre y duración.

Dirigir elencos tan grandes en estas obras involucra una gran responsabilidad, además de la responsabilidad que de por sí conlleva dirigir estas obras maestras. En estos casos es muy importante planificar muy bien los ensayos y motivar al personal a involucrarse con amor en el proyecto.

 

 Este mes también le tocará dirigir a la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Costa Rica en dos conciertos los días 24 y 26 en el Teatro Eugene O´Neill. Coméntenos de la experiencia de dirigir una orquesta académica de carácter formativo versus una orquesta profesional.

El 22 de abril también dirijo el ensamble de vientos del Instituto Nacional de Música dentro del congreso de compositores latinoamericanos en Bellas Artes, con una obra para violín y orquesta de vientos de Eddie Mora. En la orquesta de estudiantes uno no debe perder la perspectiva de lograr grandes cosas, solamente porque en algunos casos éstos “no tienen la suficiente preparación técnica”. En la mayoría de los estudiantes uno nota un gran deseo de aprender y de realizarse como artista y esto es lo que hay que aprovechar para moldear un grupo y obtener los resultados que uno se propone a través de un proceso. Por otro lado hay que estar claro que el proceso es más lento que el de una orquesta profesional.

Creo muchísimo en los jóvenes y lo que pueden lograr cuando se les motiva y cuando se les guía correctamente. Para mí siempre ha sido fácil y muy gratificante trabajar con jóvenes.  Lo que es difícil quitar de nuestro medio son los “imposibles”, “los todavía no están preparados”, la indisciplina y el pensamiento tercermundista que le inculcamos constantemente a los niños y jóvenes.

En una orquesta profesional los resultados se pueden obtener más rápido, si se planifica cuidadosamente el trabajo y si uno como director tiene conceptos claros y está técnica y musicalmente bien preparado.

 

¿Cuál es el secreto para poder dividir eficientemente sus ocupaciones como director de orquesta, director de banda, docente, trombonista principal de la OSN y director de Trombones de Costa Rica?

Le faltó mencionar lo más importante, mi familia a la que trato de invertir cantidad pero sobre todo calidad de tiempo. Secreto no tengo. Lo que tengo es amor por todo lo que hago e invierto horas por la noche y entre actividades para preparar las partituras y cualquier material que necesite.

 

¿Cuáles son sus proyectos en el futuro cercano?

A pesar de que me gusta todo lo que hago como ejecutante del trombón, especialmente con Trombones de Costa Rica, a mediano plazo voy a intentar una carrera más enfocada a la dirección de orquesta. Digo voy a intentar porque hasta ahora nunca me he promocionado como director. Desde hace un tiempo vengo analizando la posibilidad de conformar una orquesta profesional con gente joven.