Año I, No. 2 * MAYO-JUNIO 2008

LA INFLUENCIA DE JOSÉ CAMPABADAL Y CALVET (1849-1905) EN EL DESARROLLO MUSICAL COSTARRICENSE

Por ROY ALBERTO LOZA VARELA *

          El año de 1876 fue muy importante para el desarrollo musical de Cartago y por ende, de Costa Rica. En ese año don Francisco Peralta Alvarado, “hombre de gran inteligencia y alto espíritu de progreso”, conoció en España al maestro don José Campabadal y Calvet, notable músico, hombre de elevada cultura y un gran espíritu de trabajo, y a su regreso lo hizo venir con él. (1)

El maestro Campabadal comenzó sus estudios musicales desde muy niño, bajo la dirección del Reverendo Fernando Comas. A los 15 años se trasladó a Lérida, España, donde estudió el órgano y contrapunto con el maestro de aquella catedral don Magín Panti; posteriormente estudió armonía y composición en Barcelona, bajo la dirección de don Antonio Ruis. Fue también muy admirado en Bruselas, Bélgica, en donde obtuvo, entre otras distinciones, el primer premio de órgano y canto llano, además de haber sido profesor de fuga y contrapunto antes de finalizar sus estudios. Campabadal desempeñó también el puesto de pianistas del Gran Café de España y fue a la vez profesor de varios colegios y “maestro de señoritas de la alta sociedad barcelonesa”. (2)

La influencia de don José Campabadal en la educación artística de Cartago fue muy encomiable, pues trabajó pues trabajó ininterrumpidamente por espacio de 29 años en diversas actividades musicales. En 1899 don Manuel de Jesús Jiménez se refirió a don José Campabadal como un innovador y gran progresista musical:

       ... La llegada de Campabadal no diremos que fue un acontecimiento, pero sí se removió la inercia en que se encontraban los demás artistas, porque fácilmente puede comprobarse que desde el año 65 hasta el 67, fueron raros y contados los sucesos acaecidos  que pudieran revelar algún proceso musical. (3)   

Otro comentario relacionado con su llegada en 1876 y su gran labor artística se reproduce a continuación:

... Es así como en ese año comenzó en Cartago, progresó el arte musical, pues al poco tiempo de su llegada, son José inició su gran labor artística que ha perdurado hasta nuestros días, de lo cual nos sentimos orgullosos los costarricenses con profunda veneración por este gran maestro. (4)

A la llegada de Campabadal sólo había dos órganos tubulares en Cartago: el de la Parroquia de la Soledad y el de la Iglesia de San Francisco. Con ellos se dio a conocer como organista, y fue tal la satisfacción del público y la afición que entonces inspiró la música sagrada, que luego fue provista la Basílica de los Ángeles de un órgano valioso. El 1 de enero de 1877, don José Campabadal tomó posesión del cargo de Maestro de Capilla de las iglesias Parroquia de la Soledad, Nuestra Señora de los Ángeles y San Francisco. Impartió luego lecciones de piano y canto en casa de las principales familias de la ciudad. A los pocos días de haber llegado fue nombrado director de la clase de música del Colegio San Luis Gonzaga, que en aquel momento era regido por los Jesuitas. Allí estableció amistad con el Padre Luis Gamero, músico distinguido de la orden de los Jesuitas y magnífico e inteligente compositor, quien ingresó al colegio dos años después que Campabadal.

Durante la estancia del maestro Campabadal en el Colegio San Luis Gonzaga sacó adelante a muy aventajados discípulos, como por ejemplo: don Alejandro Monestel, organista; don Octavio Morales, posteriormente director de la banda de Heredia; don Enrique y don Gerardo Jiménez, pianistas, y Eduardo Peralta, maestro de capilla de la Iglesia de San Nicolás, entre otros. Algunos de estos alumnos ya tenían nociones musicales antes de ingresar a este colegio, pero fue en parte por la acertada dirección del maestro Campabadal que ellos lograron perfeccionar sus conocimientos musicales.


         

Gracias al maestro Campabadal la actividad coral toma una importancia sin precendentes, tanto en el Colegio San Luis Gonzaga como en el resto de la ciudad de Cartago. Entre las actividades realizadas a beneficio de la nueva Iglesia de San Nicolás, el 28 de mayo de 1879, en el Salón de Actos de dicho centro de enseñanza, se representó la opereta “Don Bucéfalo”. En ella colaboraron la Sociedad Filarmónica de Cartago, el Coro del Colegio, San Luis Gonzaga, dirigido por el maestro Campabadal, y las distinguidas señoras Rosa y Mercedes Espinach y la señorita Laura Peralta. Participaron también don Próspero Pacheco, cantante, y el violinista José Telles, acompañado al piano por Campabadal. El Padre Gamero, al igual que Campabadal, fue un eminente compositor, pues compuso, entre otras cosa, la música del Himno al Papa y El Duende del Paular, ambos con textos y versos del libretista y también sacerdote jesuita León Tornero, cantado este último por alumnos del Colegio de Cartago, con acompañado de orquesta formada por distinguidos instrumentistas nacionales y con la dirección del mismo Padre Gamero”.

A finales de 1881 don José Campabadal se traslada da la ciudad de Cartago a la capital San José y ofreció sus servicios al público en todo lo relativo a su profesión. (5) Ya para finales del siguiente año regresa nuevamente a Cartago y ofrece un concierto de piano:

Velada artístico – literaria. En honor de la Baronesa de Wilson.
El Sr. Campabadal, interpretando en el piano una frase del escritor mejicano Don Francisco Zarco, -“las noches iluminadas por la luna tienen un no sé qué de melancólico misterio, - obsequió también á la ilustre Baronesa con los sentimentales acordes de un prolongado suspiro expresado por la música.”
(6)

Sin embargo, el maestro Campabadal también fue blanco de críticas y juicios, como la del 4 de febrero de 1883, en el cual el maestro se defiende de un articulista anónimo, sobretodo en el campo de la música religiosa:

Música Religiosa. – ... En cuanto al autor del suelto que propone la introducción de orquesta en las iglesias, esto á mí no me importa, pero sí soy de la opinión que es preferible una orquesta bien arreglada, siempre que su música sea religiosa, á un órgano malo o mal tocado... Dice U., Sr. articulista, que felizmente en el país existe una orquesta que no está formada de pedantes. ¡Ah! Sr. y que mal me ha juzgado U., no pretendía al hablar de pedantería tocar á los señores músicos á quienes respeto y tengo escencial simpatía; la expresión fue general á un particular como U. quiera acomodarla, y que aquí hay maestros que apenas han sido discípulos, esto es la verdad... Y por fin, un consejito me atreveré á dar al Sr. del comunicado... y es, que siempre que quieran ocuparse de reformas en materia de música religiosa, hágalo de otra manera que la usada; exponga la necesidad que hay de formar escuelas de música en las capillas, y no hay duda que la formación de ellas traería grandes ventajas para el arte... Cartago, enero 30 de 1883. José Campabadal. (7) 

El 30 de abril de 1883, don José Campabadal fundó la Sociedad Musical Euterpe, asociación instrumental que alcanzó gran popularidad en la juventud cartaginesa. (8)  Formó una magnífica orquesta con los pocos músicos que había en ese tiempo y con los que fue preparando. Su concierto inaugural fue el 14 de junio de ese mismo año. Este fue dedicado a varias señoras distinguidas de la localidad, y se “ejecutaron piezas de Schubert, Waldteufeld, Dufils, Adam y Campabadal, recibiendo los más merecidos elogios”. (9) Don Juan Fernández Ferraz dedicó “Cuatro palabras para la inauguración pública de la Sociedad Musical EUTERPE:

Aquí y en la época que atravesamos, viene á ser “Euterpe” un fresco, inesperado oasis en medio de un desierto, una blanca vela que se divisa en el horizonte cuando los naufragos luchan con las olas de las agonías de la muerte, la paloma mensajera que vuelve al arca con la rama de oliva de los campos anegados por el diluvio. No quiero, Señores, no quedo arrebataros el tiempo precioso que tenéis que disfrutar oyendo las bellas producciones musicales con que regalará vuestro oído la Sociedad “Euterpe”. Muchas de ellas son obra del inspirado maestro Director de la Sociedad y yo, aun á riesgo de herir su modestia, me permito, Señores, tributar con toda la efusión de mi sentimiento un sincero aplauso al Sr, Campabadal, homenaje á sus méritos y talento, y pedirle en nombre y para honra de Cartago, que cobre cada día nuevos alientos para seguir popularizando el arte musical, que es un gran medio educador y un culto de lo Divino, en su esfera, y en lo tanto un elevado magisterio y sublime sacerdocio. He dicho. -  Juan Fernández Ferraz. (10)

Entre sus principales actividades estaba la de ofrecer serenatas-conciertos, dedicadas a distinguidas personalidades de la ciudad y del País. (11) Una de estas personalidades, don José Ramón Rojas Troyo, padre del poeta y músico Rafael Angel Troyo, fue un entusiasta patrocinador de la Sociedad. De hecho, él donó todos los instrumentos musicales que necesitó la orquesta. (12) Para el mes de octubre de 1883, Campabadal comienza a formar el coro de la Sociedad y su estreno se llevó a cabo el 22 de noviembre de ese año en el Palacio Municipal, acompañados de la orquesta de la misma sociedad. (Véase Cuadro Nº 1) Las notas periodísticas anunciaron en sus páginas tan importante evento:

EUTERPE – Esta conocida sociedad musical, dirigida por nuestro apreciable amigo D. José Campabadal, ha introducido y tiene ya sólidamente establecido un Coro popular de que forman parte más de cuarenta jóvenes de esta ciudad, y cuyos rápidos adelantos están interesando vívidamente al público.
       Alguien - ¿Cuándo no? – ha querido ver en esta honesta y benéfica, naturalizadora e instructiva asociación algo muy extraño a sus fines; pero las personas sensatas saben que de todo se murmura y critica de oficio, y los miembros de la Sociedad saben cegar en su noble empeño por la cultura del arte musical.
(13)

Después la ejecución del programa, el público les pidió cantar el Himno al 15 de Setiembre, con música del maestro Campabadal, sin embargo, esta no se pudo realizar por no estar ensayado.

Insertamos el programa de la velada inaugural de Coro, organizado en esta por el incansable maestro Campabadal. El estreno tendrá lugar en la noche del 22 corriente en el Palacio Municipal. He aquí el programa

Primera Parte

1º- Gran Marcha de Tannhauser......................................................... de Wagner
2º- ¡A la Siria! Canto del Griego – Coro con orquesta ............ de Campabadal
3º- Discurso por D. Juan F. Ferraz.
4º- Polka – coreada....................................................................... de Campabadal
5º- Danza – coreada......................................................................  “          “

Segunda Parte

1º- Gran Vals – Cartago – por la orquesta................................. de Campabadal
2º- Baco – Schottisch – coreado.................................................. “            “
3º La Hamaca – danza coreada..................................................... “            “
4º Vals – jota, coreado.................................................................... “            “

Cuadro Nº 1. Programa de la Sociedad Musical Euterpe el 22 de noviembre de 1883. Fuente: La Palanca. Diario Semanal. (16 de noviembre, 1883), p. 2.

 

Para esa misma época, la Sociedad Euterpe brinda lecciones de canto para niños subvencionados por la municipalidad. (14) Tantos éxitos cosechó don José Campabadal con Euterpe, que don Manuel de Jesús Jiménez se refiere a esta asociación de la siguiente manera:

Campabadal, amante del progreso de Arte, estableció, en 1883, una sociedad coral e instrumental, llamada Euterpe, que alcanzó un gran entusiasmo en la juventud. Las veladas con que Euterpe celebraba sus festividades fueron de mucha nombradía. Por eso en 1884 el Gobierno de don Próspero Fernández llamó a Campabadal para que con su coro tomara parte en el festival del Centenario de don Juan Mora, primer Mandatario y Padre de la Patria costarricense. Sorprendente fue este suceso de la participación de Euterpe en dicha fiesta, puesto que la sociedad no llevaba más de doce meses de existencia, y sin embargo, ya presentaba más de 70 coristas muy aceptables, sin contar con la parte musical... (15)

Unas de las características de la Cartago del siglo XIX es la de ser una ciudad muy Pequeña. La sociedad aristocrática y la clase alta de esta eran las que tenían mayores oportunidades de participar en las pocas frecuentes fiestas y bailes. La clase baja, con el desarrollo de la ciudad, despertó interés por tener iguales oportunidades. De esta manera aparecieron actividades sociales de tipo obreristas, en contraposición a las de corte aristocráticas, promoviendo paulatinamente el “proceso de democratización” de la ciudad de Cartago. (16) Rogelio Coto Monge, en su libro De Tusayeguas y Majabarros, se refiere a dos fiestas en particular:

En la antigua Cartago, la forma de divertirse era sencilla e ingenua. La ciudad era pequeña y las costumbres austeras y dominadas por un arraigado sentimiento religioso. Dentro de ese marco de recato y con un reconocido espíritu aristocrático los cartagineses del siglo pasado celebraban dos grandes fiestas al año, ambas dedicadas a la Virgen de los Angeles y por lo tanto eran rumbosas y se anunciaban a todo bombo y todo el mundo se divertía de acuerdo con su cultura, su moral y natural manera se ser. La primera fiesta se celebraba en el mes de agosto, generalmente a mediados del mes y se llamaban “fiestas cívicas”... Eran características porque las gentes las llamaban las “fiestas del Centro”. Las segundas se celebraban ocho días después de la tradicional “pasada” de la Virgen de los Angeles. (17)

Otras fiestas de carácter religiosos que se celebraban todos los años, y desde tiempos de la colonia son: Corpus Christi, la Navidad en el Convento de los Padres Capuchinos y la Semana Santa. También se celebraban dos tipos de bailes de importancia en el Salón Municipal: los “Bailes de Palacio” y los “Bailes Sociales”. Mientras el primero tenía lugar durante las noches en las fiestas cívicas en el mes de agosto, el segundo se celebraba el día de la Independencia, y a él asistían el Presidente de la República y todos sus ministros. (18)

Por su parte, don José Campabadal y la Sociedad Musical Euterpe tuvieron una amplia participación en estas actividades:

Las orquestas que amenizaban los bailes antes de la llegada de Don José Campabadal, eran puramente de cuerdas: guitarras, violón y violines. Después este gran “Maestro”, a quien la música cartaginesa le debe tanto, formó en 1883 una sociedad musical llamada “Euterpe” y así se organizó y hasta revolucionó la música en Cartago. Ya entonces la orquesta que tocaba los “Bailes de Palacio” era la de Don José Campabadal y a los instrumentos de cuerda se les agregaron los de viento y el piano. El baile estaba presidido por el “bastonero”, que era la persona que indicaba la música que debía tocar la orquesta. Se tocaba lo que él decía y su fallo era inapelable. (19)

En 1884 se le pidió a Campabadal su cooperación para las fiestas cívicas:

En la sesión del 18 de junio de 1884 se acuerda señalar los días 17, 18 y 19 de agosto para la celebración de las fiestas cívicas, se nombra la comisión organizadora y se pide al Director de la Sociedad Euterpe don José Campabadal que contribuya con la música. (20)  

La sociedad Euterpe estaba integrada en su mayoría por artesanos, lo cual se salía del patrón de la vida aristocrática de la época. El 22 de mayo de 1884 se exponen, en el diario semanal La Palanca, las bases “Concurso Artístico Musical y Vocal” de la Sociedad Euterpe, al cual se invitó a participar a artistas de todo el continente y de España. (21) En este certamen, realizado desde el 29 y 30 de noviembre de ese  mismo año, compartieron tanto los concursantes con sus obras, como la misma Sociedad Euterpe amenizando musicalmente para el público. Fue tan exitoso que las palabras de elogio no se dejaron esperar por parte de algunas personalidades:

Acerca de este concurso, el profesor Ramón Matías Quesada escribe lo siguiente: Esta apreciable sociedad está de plácemes. El triunfo que ha conseguido últimamente en el terreno del arte, es un título de gloria que la enaltece ante el mundo civilizado, tanto más cuanto que es la primera en su género que se realiza en Costa Rica un plan aparentemente superior a sus fuerzas...  Si es gloria procurar hermanar el arte incipiente de un pueblo con el arte adelantado de otras regiones, provocando esas lides del genio, que viene de todos los climas a disputar el laurel interpretando con sonidos, los más profundos e indefendibles secretos del espíritu, ahi, bastante tiene entonces de qué envanecerse “Euterpe”. Llegada la hora anunciada, el local estaba totalmente ocupado por numerosa y escogida concurrencia que esperaba ansiosa la hora de saborear la excelente música del Señor Campabadal, que, dicho sea de paso, llenaba todo el programa musical. No con menor interés se esperaba la elocuente palabra de los oradores y el importante desenlace del certamen que debía consistir en la publicación de los nombres de los agraciados...  Después del feliz resultado obtenido por la Sociedad Euterpe, el profesor Félix Mata Valle en un discurso pronunciado aquella noche, terminó con las siguientes palabras en las cuales se hace honor y justicia al profesor Campabadal, fundador y director de la Sociedad Euterpe: “Señor Campabadal: nada falta a vuestro lauro. Sois artista y educador. Con estos títulos os presentais a la sociedad de Cartago. Ella os hará justicia; el arte os dará ósculos, triunfos y coronas; y vuestro recuerdo al tórrido aliento de la gratitud... (22)

Igualmente don Jesús Mata Gamboa registra tan importante evento:

Euterpe siguió progresando e inspirando gran entusiasmo y en aquel mismo año acordó celebrar un concurso artístico instrumental y vocal propuesta todos los compositores de América y Europa. En efecto, el certamen se verificó, y no dejaron de concurrir a él varios compositores europeos y americanos, y se adjudicaron por un tribunal competente, las medallas de oro, plata y bronce como premio. Ese fue el primer concurso musical habido en Centroamérica. (23)

Por su parte la Banda Militar de Cartago tuvo una notable participación:

Nos referimos al éxito feliz del certamen musical que propuso a los artistas de uno y otro continente... Siguiendo la costumbre establecida se dio principio... a la fiesta religiosa que tuvo lugar en el espacioso templo de San Fransico, adonde acudían en masa gentes de toda clase. El domingo 30, como a las 10 a. m., la Sociedad en corporación precedida de su estandarte y acompañada de numerosos particulares, así como también se la banda militar, se dirigió al citado templo, en donde debían celebrarse los oficios religiosos, y una vez concluidos éstos, regresó en el mismo orden al salón de sus sesiones. Durante el tránsito la banda militar se esmeró en ejecutar escogidos pasos-dobles. (24) 

El 24 de noviembre de 1885, los alumnos de la Sociedad Euterpe le obsequian a don José Campabadal una medalla de oro, en homenaje al mérito “como muestra de cariño y gratitud profunda de sus discípulos". (25) En ese mismo año, la Sociedad recibe una modesta subvención de 25 pesos mensuales por parte del Estado, a solicitud de don José Campabadal al Poder Ejecutivo y publicado en La Gaceta – Diario Oficial, del jueves 24 de diciembre de 1885 en su sección editorial:

Registra el presente número de esta Gaceta un acuerdo de la Secretaría de Fomento, que no podemos pasar por alto. Hablamos del que concede una subvención á “La Euterpe” de la ciudad de Cartago...  Esta consideración por una parte, y por otra los merecimientos del Señor Campabadal, que hizo la solicitud para que fuese concedida dicha subvención á la sociedad filarmónica, de que ha sido y es director entusiasta y desinteresadísimo, movieron el ánimo del Licenciado Soto en favor del pedimento...  La subvención concedida á “La Euterpe”, no es, ni con mucho, la que ella merece: así lo entiende el Señor Licenciado Soto, pero por lo pronto, - ya todo los sabemos – el Gobierno no puede disponer de muchos recursos para atender, como él quisiera, todo aquello que demanda su protección. (26)
 

Por estas y otras insuficientes ayudas y falta apoyo oficial que garantizara su permanencia, esta asociación no duró más de diez años. Reminiscencia de esta sociedad una vez disuelta, fue un famoso sexteto en 1892, conformado por: Juan Sánchez, flautista; José Meneses, clarinete; Pablo Torres; violín; Evaristo Quesada y Rafael Trejos, guitarras y don José Campabadal, director y contrabajista. Este grupo recorría gran parte de la ciudad dando serenatas y amenizando bailes. (27)

 

Sociedad “Euterpe”!

Presidente y Director,
Don José Campabadal.

Vice-Presidente,
Don Macedonio Durán.

Vocales propietarios,
Don José Meneses,
             “   Francisco J. Cabezas,
       “   Evaristo Quesada,
  “   Rafael Castro.

Vocales suplentes,
Don Victor Bonilla,
     “    José S. Quesada.

Secretario,
Don Francisco J. Cabezas.

Sub-Secretario,
Don Rosendo Freer.

Tesorero,
Don Antonio Brenes.

Cartago, 15 de diciembre de 1887.

Cuadro Nº 2. Junta Directiva de la Sociedad Musical Euterpe (1887) Fuente: La Gaceta (30 de diciembre, 1887), p. 6

 

Cuando en 1886 el Gobierno implantó la enseñanza del canto en las escuelas públicas, se nombró a Campabadal como profesor de música de las escuelas de Cartago, puesto que desempeñó por varios años. Por disposición de la administración del presidente don Bernardo Soto, Campabadal compuso los Cantos Escolares, con letra de don Juan Francisco Fernández Ferraz, y el A. B. C. Musical, del mismo Campabadal, que luego fue impreso por cuenta de la administración del presidente don José Joaquín Rodríguez. Conforme progresaba el arte musical y este tomaba forma, en 1894 el presidente Rodríguez creó la plaza de Inspector de Música de las Escuelas y Colegios Oficiales, y nombró a Campabadal en ella, durante esta gestión, los Cantos Escolares y el A. B. C. Musical se oficializaron como libros de texto para las escuelas de la República. (28) Campabadal ocupó este cargo hasta 1897, pues por razones de índole financiero este puesto fue suprimido. (29)

En 1894 se fundó, bajo la dirección del maestro Campabadal, la Escuela Municipal de Música de Cartago, la cual estaba bajo la protección de una denominada Corporación Municipal de Cartago. Esta escuela ofrecía lecciones de teoría, solfeo, instrumentos de cuerda y piano. A pesar de los buenos frutos, no permaneció abierta más que cuatro años, tiempo que vencía el contrato con la Municipalidad. (30)

Además de la existencia de las instituciones promotoras de la enseñanza y ejecución musical, se dieron las llamadas veladas. Estas podían ser de tipo lírico-literarias, lírico-dramáticas, artístico-litetararias o simplemente musicales. Las veladas eran la máxima expresión de la cultura en una época en que la ciudad era una pequeña aldea. Muchas de estas actividades tuvieron como objetivo recaudar dinero para fines benéficos. Otras, como las veladas escolares, se hacían al final de cada curso lectivo, la Semana Santa, fiestas cívicas o fiestas patrias. Igualmente las compañías extranjeras de ópera, opereta y zarzuela ofrecían sus propias veladas a la comunidad escolar, dependiendo del teatro en el que se establecían y del dueño del mismo. Unas de las más significativas veladas se realizó el 29 de marzo de 1891, domingo de Resurrección. La actividad serviría para recaudar fondos para el mantenimiento y conclusión del recién abierto Parque Central en 1890, antigua Plaza Mayor:

No habiendo recursos disponibles ni debiendo dejarse abandonados los trabajos de formación del Parque de la Plaza Principal de esta ciudad, para arbitrar algunos fondos con destino a esos trabajos... se acordó: 1) Promover una velada artístico literarias para la noche del domingo de Resurrección, 29 del entrante mes de marzo. 2) Comisionar al Sr. Regidor Municipal don Manuel L. Brenes que se sirva encargarse del arreglo general de la función. 3) Comisionar en especial a alguna señoras para que tengan la bondad de organizar la exhibición de cuadros plásticos: don José Campabadal para que se sirva preparar y dirigir la parte Musical de la velada y don Félix Mata Valle para que disponga de la parte literaria de ella. 4) Suplir de los fondos municipales los gastos necesarios que le serán oportunamente reembolsados. (31) 

En 1891, el maestro Campabadal conforma una nueva sociedad musical con otros músicos como don Mateo Fournier y don José Joaquín Vargas Calvo. Ellos ofrecían los servicios de una orquesta que habían organizado con el único propósito de ejecutar toda clase de obras musicales. Entre las actividades organizadas por la Iglesia Parroquial de la Soledad con motivo del cambio de siglo, sobresale el papel de una orquesta y un coro en el servicio religioso:

En el coro lo mejor en materia de canto y música. Estaban, alternando artistas de San José y Cartago, Zelmira Segreda y Luisita Montero, sopranos; Petrita Rosat y Angela Bustamante, contraltos; Cano Aguilar y Melico Salazar, tenores; Pedro Valverde, bajo; Pablo Torres, Gustavo Campos, Gregorio Mata, Rafael Alpízar y Rafael Cardona, violines; Ramón Bejarano, flauta; Ramón Rojas, clarinete. Todo ese conjunto bajo la dirección del maestro don José Campabadal. (32)

Una gran celebración de carácter patriótico, importante no solo para los cartagineses, sino para toda la comunidad nacional, fue la Inauguración y desvelización de la estatua a don Jesús Jiménez Oreamuno, el 18 de junio de 1903. Esta estatua se ubicaría al costado norte del Mercado de Víveres, muy cerca de la Estación del Ferrocarril. Los actos alusivos fueron planeados y elaborados vía decreto municipal y fue creado el Cantón de Jiménez en la provincia de Cartago por orden del Congreso Constitucional de la República. Se presentaron las Bandas Militares de Cartago y San José, ofreciendo retretas y realizando su labor de proporcionar la música del Himno Nacional, al mismo tiempo que fue cantado el Himno Patriótico a don Jesús Jiménez con letra de don Félix Mata Valle y música de don José Campabadal:

A la llegada del señor Presidente de la República y sus acompañantes a la estación, en donde los esperaban las autoridades locales, los empleados públicos y gran número de personas notables, fue tocado el Himno Nacional por las bandas de Cartago y la de San José, que desde la víspera había partido para aquella ciudad. En seguida el numeroso cortejo se encaminó al Colegio de San Luis Gonzaga, en donde se organizó el desfile según el orden acordado... luego tomó hacia la plaza en donde fue levantado el monumento... En seguida fue cantado el himno nacional por los alumnos del Colegio de San Luis Gonzaga y los de las escuelas de la ciudad, acompañados por las bandas... A continuación fue cantado por el círculo de artesanos un himno patriótico, letra del señor Félix Mata Valle y música del maestro Campabadal, quien lo dirigió. (33)

Para ese mismo año, cuando le fue concedida la licencia a don Rosendo Freer, entonces director de la Banda Nacional de Cartago, vecinos de la ciudad le solicitan al Secretario de Guerra substituir interinamente a don Rosendo por don José Campababal:

Juzgamos que dicho señor, que ha dado desde ha tiempo muestras de su competencia y de su amor al arte musical, satisfará plenamente las exigencias del centro técnico oficial y del vecindario de esta ciudad, y contribuirá eficazmente al progreso de la Banda, que cuenta entre sus individuos con algunos deseosos de llevar adelante su educación en el arte. (34)   

Sin embargo, y con la muerte de don Rosendo Freer, se nombra en propiedad a Campabadal como nuevo director de la Banda Militar de Cartago, quien venía desempeñando el puesto interinamente. (35)

Don José contrajo matrimonio en Cartago con la también española Elvira Gorro, y fueron padres de don Roberto Campabadal Gorro, de quien se hablará más adelante. En el segundo capítulo del presente trabajo de investigación se hizo mención a la enorme influencia de don José Campabadal en el desarrollo musical de la ciudad de Cartago y del país en general. Como gran compositor y desde su puesto de director de la Banda Militar de Cartago, su presencia musical fue igualmente notoria, al grado que las bandas de otras provincias ejecutaron su música durante muchos años, esto en referencia a su muy conocido Himno al 15 de Setiembre, compuesto en al año de 1883 y a sus muchas otras composiciones. Aún así, Campabadal recibiría algunas críticas durante su gestión como director:

Notas de Cartago. - El maestro Campabadal no cambia de cilindros. Ya sería conveniente que en recreos y retretas se tocaran nuevas piezas, antes de que los viejos cilindros se gasten del todo. (36)   

Fueron dos años los de servicio de don José Campabadal a cargo de la dirección de la banda y en su desempeño acaeció su muerte el 22 de junio de 1905. (37) Tres días después del fallecimiento de su padre, fue nombrado director interino de la Banda Militar de Cartago don Roberto Campabadal Gorro. Sin embargo, los vecinos de Cartago, inmediatamente después de la muerte de don José Campabadal, le solicitan al Secretario de Guerra nombrar a don Roberto como director en propiedad:

Acaba de morir el maestro don José Campabadal, Director de la Banda de esta ciudad, quien dedicó durante treinta años su genio artístico y energías al desarrollo de la música en la Republica:- Sus dotes fueron reconocidas por todos y su trabajo ha sido incansable, y á pesar de ésto, al fallecer deja á su familia en suma pobreza. Deja en cambio debido al esmero de buen padre, un hijo educado y de extensos conocimientos musicales que honra la memoria del autor de sus días, don Roberto Campabadal, hoy director interino de la banda.- Costa Rica, Señor, es dendora de gratitud á la memoria del padre y especialmente Cartago, cuna de su hogar; y en atención á las condiciones de excelente maestro de música que reune don Roberto, pedimos respetuosamente á Usted, tenga á bien nombrar en propiedad como Director de la Banda de esta provincia á don Roberto Campabadal, digno sucesor del respetado y querido don José; por lo que, esta vecindad le quedará reconocida. (38)   

Rogelio Coto Monge se refiere al maestro Campabadal como una persona entregada a la composición musical, que aportó al repertorio nacional muchas obras muy solicitadas durante la época, y como una persona muy inquieta con el sistema gubernamental local, pues este no proporciona la debida colaboración y estímulo para que progresara el desarrollo cultural de la ciudad. Campabadal no estaba de acuerdo con la falta de continuidad de las instituciones dedicadas al arte musical y a los frecuentes cierres de estas por parte del gobierno local. Don José Campabadal falleció en Cartago el 22 de junio de 1905 a la edad de 56 años.

 

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NOTAS

1. La llegada a Cartago del maestro Campabadal fue tan importante que ha sido registrada en diversos libros y materiales de textos:  Juan Carlos Calderón. Teatro y sociedad cartaginesa. p. 46; Rogelio Coto Monge. De Tusayeguas y Majabarros. p. 138; Bernal Flores. Julio Fonseca. (San José: Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, 1973), p. 314; Ibídem. La música en Costa Rica. p. 53; Luis Felipe González Flores. Historia de la Influencia extranjera en el desenvolvimiento educacional y científico de Costa Rica. p. 148; Jesús Mata Gamboa. Monografía de Cartago. p. 368.

2. Luis Felipe Gonzáles Flores. Op. Cit., p. 148.

3. Reproducción de un comentario de don Manuel de Jesús Jiménez, en Jesús Mata Gamboa. Ibíd. p. 368.

4. Reproducción de un comentario de José Fonseca, en Rogelio Coto Monge. Ibíd. p. 138.

5. La Gaceta – Diario Oficial (10 de diciembre, 1881), p. 2.

6. La Palanca (26 de noviembre, 1882), p. 3.

7. La Palanca. (4 de febrero, 1883), pp. 3-7.

8. La Palanca. (3 de mayo, 1883), p. 2; Rogelio Coto Monge. Op. Cit., p. 139; Jesús Mata Gamboa. Op. Cit., p. 369; Mario Sancho. Op. Cit., p. 33.

9. La Palanca. (15 de junio, 1883), p. 2.

10. La Palanca. (15 de junio, 1883), p. 2-3.

11. Por ejemplo: al Sr. Presidente de la República La Palanca (29 de junio, 1883) p. 2, a don Juan Rojas Ibídem (7 de setiembre, 1883), p. 3, y a don Juan Fernández Ferraz  Ibídem (2 de diciembre, 1883) p. 1-2. En cada uno de estos ejemplos de este diario semanal se expone el programa que ejecutó la Sociedad Musical Euterpe.

12. La Palanca (5 de octubre, 1883), p. 2; Rogelio Coto Monge. Ibíd. p. 140.

13. La Palanca (16 de novienbre, 1883), p. 3.

14. La Palanca (30 de noviembre, 1883), p. 2.

15. Jesús Mata Gamboa. Monografía de Cartago. p. 369.Esta celebración también se encuentra registrada en Luis Felipe González Flores. Historia del desarrollo de la instrucción pública en Costa Rica. p. 403.

16. Rogelio Coto Monge. Ibíd. pp. 115 y 116.

17. Ibíd. pp. 125 y 126.

18. Ibíd. pp. 116 y 117.

19. Ibíd. pp. 118 y 119.  

20. Ibíd. p. 122.

21.La Palanca (22 de mayo, 1884), p. 2.

22. Luis Felipe González Flores. Historia de desarrollo de la instrucción pública en Costa Rica. pp. 403, 405 y 406. La misma obra expone el nombre de los ganadores del certamen: “ser autor de la Sinfonía “Cecilia” que obtuvo el primer premio y del coro “Noche de Amor”, que obtuvo el segundo accécit, Don José Braña y Muñoz, Director de la música del batallón de Cazadores de Reus, Nº 16, del Ejército Español; y el de la Sinfonía “Brisas del Mar” que obtuvo el primer accésit, Don Arturo Baratta de Valdivia, natural de Barcelona, (España)”. Ibídem. p. 406.

23. Jesús Mata Gamboa. Monografía de Cartago. p. 369.

24. Ramón Matías Quesada, en: Luis Felipe Gonzales Flores. Historia del desarrollo de la instrucción pública en Costa Rica. (San José: Ministerio de Educación Pública, 1961), Tomo II, pp. 403-404.

25. Otro Diario (24 de noviembre, 1885), p. 1.

26. La Gaceta (24 de diciembre, 1885), p. 3.

27. Jesús Mata Gamboa. Ibíd. pp. 367 y 369; María Clara Vargas. Ibíd. p. 128.

28. A.N.C.R. Serie Educación Pública Nº 8508 (1894) Informe de la Inspección Escolar de Música; Ibídem. Nº 8771 Informe al Ministro de Instrucción Pública (1894).

29. Jesús Mata Gamboa. Ibíd. p. 369.

30. Archivo Documental. Biblioteca Pública de Cartago. s. f.; Juan Carlos Calderón. Ibíd. p. 46; Rogelio Coto Monge. Ibíd. p. 138; Jesús Mata Gamboa. Ibíd. p. 369.

31. Rogelio Coto Monge. Ibíd. pp. 92 –93; Franco Fernández Esquivel. Plaza Mayor. p. 299. Es muy probable que esta velada halla sido una de las últimas presentaciones de la Sociedad Musical Euterpe antes de su disolución.

32. Jesús Mata Gamboa. Historias de Cartago. p. 44.

33. Jesús Mata Gamboa. Ibíd. pp. 136-155. En este artículo existe mayor información al respecto.

34. A.N.C.R. Serie Guerra Nº 2659 (1903), f. 1 fr. A la muerte de don Rosendo Freer, vecinos de la ciudad de Cartago le solicitan al Presidente de la República que los gastos de los funerales de don Rosendo corrieran por cuenta del Estado, como una gracia especial. El Gobierno acogió dicha solicitud. Fuente: A.N.C.R. Serie Guerra Nº 2564 (1903), f. 1 fr.-2fr.

35. La Gaceta (10 de octubre, 1903), p. 1; Memorias de Guerra y Marina (1903-1904), p. 9.

36. El Día (14 de febrero, 1905), p. 3

37. El Día (27 de junio, 1905), p. 3. A la muerte de don José Campabadal, su familia le solicita al Secretario de Guerra el favor de sufragar los gastos por motivos de su funeral. Fuente: A.N.C.R. Serie Guerra Nº 1110 (1905), f. 1 fr.-1 v.

38. A.N.C.R. Serie Guerra Nº 2586 (1905), f. 1 fr.

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REFERENCIAS

Fuentes Primarias

Archivo Nacional de Costa Rica (A.N.C.R.)

Serie Educación Pública Nº 8508 (1894) Informe de la Inspección Escolar de Música.
Serie Educación Pública Nº 8771 (1894) Informe al Ministro de Instrucción Pública.

Serie Guerra Nº 2659 (1903), f. 1 fr.
Serie Guerra Nº 2564 (1903), f. 1 fr.-2fr.
Serie Guerra Nº 1110 (1905), f. 1 fr.-1 v.
Serie Guerra Nº 2586 (1905), f. 1 fr.

Periódicos
La Gaceta – Diario Oficial (1881, 1885, 1887, 1903).
La Palanca (1882, 1883, 1884).
Otro Diario (1885).
El Día (1905)

Otros

Memorias de Guerra y Marina (1903-1904)

 

Fuentes Secundarias

Calderón, Juan Carlos. Teatro y sociedad cartaginesa. Cartago: Editorial Cultural Cartaginesa, 1997.

Coto Monge, Rogelio. De tusayeguas y majabarros. Cartago, Costa Rica: Editorial Cultural Cartaginesa, 1988.

Fernández Esquivel, Franco. La Plaza Mayor: génesis de la nación costarricense. Cartago, Costa Rica: Editorial Cultural Cartaginesa, 1996.

Flores, Bernal.Julio Fonseca: datos sobre su vida y análisis de su  obra. Serie del creador analizado, no. 1. San José, Costa Rica: Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, Departamento de Publicaciones, 1973.

Flores, Bernal. La música en Costa Rica. San José: Editorial Costa Rica, 1978.

González, Luis Felipe. Historia de la influencia extranjera en el desenvolvimiento educacional y científico de Costa Rica. San José́ de Costa Rica: Imprenta Nacional, 1921.

González, Luis Felipe. Historia del desarrollo de la instrucción pública en Costa Rica. San José, C.R.: Imprenta Nacional, 1945.

Mata Gamboa, Jesús. Historias de Cartago. San José, Costa Rica: Imprenta Moderna, 1970.

Mata Gamboa, Jesús. Monografía de Cartago. Cartago, Costa Rica: Editorial Tecnológica de Costa Rica, Instituto Tecnológico de Costa Rica, 1999.

Sancho, Mario. Memorias. Biblioteca de autores costarricenses, t. 4. San José: Editorial Costa Rica, 1962.

Vargas, María Clara. De las Fanfarrias a las salas de concierto: Música en Costa Rica (1840-1940) San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2004.

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* ROY A. LOZA VARELA es Licenciado en Ciencia Musical de la Universidad de Costa Rica y actualmente cursa la Maestría en Artes Musicales en la misma institución. Labora como profesor de la Licenciatura en Ciencias de la Educación con Enfasis en la Enseñanza de la Música en la Universidad Libre de Costa Rica.