Año I, No. 2 * MAYO-JUNIO 2008

“El futuro de la música será la electroacústica”

Entrevista con el compositor mexicano Javier Álvarez Fuentes


Por Carlos Alberto Castro S.

carlos.castro.s@laretreta.net

 

¿Qué vinculaciones existen en el plano del quehacer musical que estén consolidadas o en proceso entre nuestros países hermanos?

Desde luego, hay eventos como este al que estamos viniendo ahorita que es el VII Seminario de Composición Musical. Existe también el Foro de Música Contemporánea en la Ciudad de México, otro festival que se da en Venezuela bienalmente, creo que es un Foro de Compositores Latinoamericanos. A nivel de vinculaciones no hay muchas, pero esas tres han servido a través del tiempo para ir conectando a muchos de los compositores que fueron mis maestros, por ejemplo. Y hoy en día se siguen realizando, como éste que tiene apenas siete u ocho años funciona muy bien.

 

¿Qué criterio de valoración existe en México sobre el movimiento de la música académica en Costa Rica?

Se conoce muy poco, me parece a mí. Alejandro Cardona es una figura importante en el sentido de que juega un papel como de intermediario y bifuncional: por un lado es un compositor que muchos reconocemos como mexicano y sin embargo, es un compositor tico. Pero en realidad si le preguntas ya ni es tico ni es mexicano, sino un ciudadano del mundo que viaja entre nuestros dos países. Y creo que sólo a través de Alejandro se conoce un poquito más, porque de algún modo se ha encargado de difundir la obra de Eddie (Mora), de Otto (Castro) y de sus alumnos también.

 

Sabemos que hay una gran efervescencia que se está desarrollando en la composición electroacústica. ¿Qué horizontes visualiza para esta rama de la creación musical? ¿Cuál es la expectativa para el avance de las relaciones entre la música instrumental y la producida por medios digitales?

Yo creo que hay todas las posibilidades para que el futuro de la música vaya por ahí. Todas estas tecnologías, el piano incluido, que es una tecnología que ya conocemos muy bien han influido en la creación musical. La música siempre se ha visto transformada por la emergencia de una nueva tecnología. La tecnología digital aplicada a la música es probablemente el futuro de ella misma, es donde la música instrumental que nosotros conocemos en Occidente y que forma parte de nuestro acervo histórico más la música que se genera mediante herramientas puramente digitales: esas dos cosas confluyen en la música mixta ya. Pero eventualmente van a concurrir de una manera mucho más profunda porque los instrumentos tradicionales empiezan a cambiar también con la tecnología. Desde las primeras cosas como los pianos MIDI (Musical Instrument Digital Interface, ing. Interfaz Digital de Instrumentos Musicales) o como una serie de instrumentos híbridos que no son ni electrónicos ni acústicos. O sea, que estamos viendo apenas la puntita de un iceberg que va a cambiar completamente el futuro de la música.

 

Coméntenos sobre la divulgación que ha tenido la música de compositores mexicanos, ¿y en el caso específico de su obra?

En México, afortunadamente, ha habido en los últimos treinta o treinta y cinco años un apoyo para los creadores, no nada más para los músicos. En los últimos quince años, inclusive ha existido el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes que apoya muchos proyectos que tienen que ver con música. En ese sentido, los compositores mexicanos hemos podido viajar, estudiar para los más jóvenes. Además promover nuestro trabajo en otros foros y países. Comparativamente hablando, en México tenemos muchísimo apoyo hacia la música de concierto. En lo que a mí respecta, viví la mitad de mi vida fuera de México, entonces de alguna manera soy parecido a Alejandro Cardona, o sea, crecí la mitad de mi vida en un país —Inglaterra— donde las oportunidades de ver tus obras plasmadas en un concierto y ejecutadas por un intérprete son mayores, hay mucho más músicos buenos. Esa posibilidad a mí me permitió desarrollarme enormemente rápido durante una época, porque cuanta pieza escribía yo, la podía escuchar interpretada a un nivel estándar muy alto y aparte, como estudiante de una escuela donde yo podía grabar absolutamente todo. Poder preservar grabaciones que te permiten analizar lo que has hecho, eso permite un desarrollo grande y a su vez, te permite vincularte y diseminar tu trabajo de una manera más concertada, porque se podía grabar los estrenos absolutos que se hacían con mi música y eso ayudó en su momento para difundir mi trabajo e inscribir ciertas obras en concursos. Todo va encadenado. Para mí fue muy beneficioso poder vivir fuera en esas circunstancias, ahora viviendo ya en México —regresé hace cuatro años— me doy cuenta de que el método de vincularse es un poco distinto. Por un lado, desde luego, las grabaciones pero también por mi edad quizás estoy en un momento en que debo vincularme también a nivel de la pedagogía: enseñar, transmitir lo que yo sé, transmitir mis ideas, provocar a los más jóvenes a que piensen algunas de las cosas que a mí me llevó mucho tiempo descifrar. Todo eso ayuda a diseminar ideas y no sólo las mías, sino también las de otros que yo considero valiosas.

 

En su opinión personal, ¿cree que llegue el día en que la música electroacústica avance a tal nivel de desarrollo que logre desplazar de su lugar de privilegio a la música interpretada por medios acústicos tradicionales?

No, no creo. Yo creo que se van a fusionar. Los pianos van a comenzar a evolucionar, no te voy a decir que esto va a ser mañana o en treinta años; pero como en cien o ciento veinte años, tal vez tengamos pianos habilitados tanto para interpretar la música que se ha escrito por siglos hasta ahora para el piano pero que también permita un cierto sistema de articulación de las teclas y de percusión de las cuerdas que permita tocar mucho más veloz o que permita controlar una computadora o comunicarse con una computadora en tiempo real para que la computadora a su vez ejecute otro instrumento o que tal vez te pueda seguir. O sea, que la computadora pueda mediante un algoritmo semi-inteligente o inteligente seguir a un instrumentista que está tocando un instrumento convencional. Etcétera, etcétera. Como esas hay miles de posibilidades. O instrumentos de aliento que te ayuden a respirar o instrumentos de cuerda que te ayuden a sostener el instrumento sin que tengas que hacerlo en una posición tan difícil o incómoda. O, por ejemplo, micrófonos que sean completamente inalámbricos. Etcétera, etcétera. Y así montones de cosas más. Yo creo que sí se van a volver una sola cosa: la música electroacústica y la tecnología. Obviamente siempre habrá que preservar la música hecha antes, pero —como decía Guido (López-Gavilán)— quedará la que consideremos o la que el tiempo considere valiosa. La que no, poco a poco la vamos a ir guardando en los cajones, dejándola de tocar.

 

RESEÑA BIOGRÁFICA
Nació en la Ciudad de México en 1956. Estudió clarinete y composición con Mario Lavista antes de irse a los Estados Unidos donde estudió con John Downey a comienzos de la década de los ochenta en la Universidad de Wisconsin-Milwaukee. Posteriormente viaja a Gran Bretaña, donde ingresó al Royal College of Music y a la City Universityen Londres, estudiando con John Lambert. Sus primeras obras electroacústicas datan de esta época, como “Temazcal” (1984). Con la obra “Mannam” (1992), gana la distinción por el segundo lugar del Prix Ars Electronica de Austria al año siguiente de su composición. Otras de sus obras son “Papalotl” (1987) —con la cual recibe el Premio de la Confederación Internacional de Música Electroacústica en París y premios del Festival Internacional de Bourges—, “Mambo a la Braque” (1991), “Metro Chabacano” (1987, 1991), “Offrande” (2001) y “Geometría Foliada” (2002), por mencionar solo pocas del más de medio centenar de obras que abarca su producción. Es uno de los compositores mexicanos más conocidos de su generación y varias de las obras de su prolífica producción combinan un amplio dominio instrumental con el rigor de la tecnología musical e influencias de alrededor del mundo. En 1993, Álvarez fue reconocido como Creador Artístico por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en México. En Gran Bretaña, ha recibido la Beca Mendelssohn, el Premio Lionel Robbins y la codiciada Beca Gémini. Durante los últimos 25 años ha vivido en Londres, Inglaterra donde se ha desempeñado como Catedrático de composición en la Universidad de Hertfordshire, habiendo también enseñado composición en el Royal College of Music, la Guildhall School of Music, la London City University y en la Academia de Música en Malmö en Suecia. Ha sido miembro fundador y Presidente de Sonic Arts Network y Director Artístico de la Sociedad para la Promoción de la Música Nueva en Gran Bretaña. De 2004 a 2007, se integró al proyecto educativo de la Escuela Superior de Artes de Yucatán, donde fungió como director de la carrera de Artes Musicales. Actualmente vive y trabaja como compositor independiente en Mérida, Yucatán. Su música ha sido interpretada por distinguidos solistas y por agrupaciones de gran prestigio en el mundo entero. En palabras del compositor John Adams, "La música de Javier Álvarez revela influencias de culturas populares que van más allá de los límites de nuestro propio tiempo y espacio".

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