Año I, No. 2 * MAYO-JUNIO 2008

Entrevista con Guido López-Gavilán del Rosario

Compositor y director orquestal y coral cubano


Por Carlos Alberto Castro S.

carlos.castro.s@laretreta.net

 

Coméntenos sobre la relación musical y cultural que existe entre Cuba y Costa Rica.

Es una relación de pueblos hermanos, de orígenes muy parecidos y que quisiéramos inclusive que fuera mucho más estrecha de lo que ha sido, porque a veces países muy cercanos y muy hermanados en la historia, en la cultura, en todo, nos conocemos menos que lo que debiéramos. Y justamente, creo que mi presencia aquí ayuda mucho a conocernos más. Nuestra intención es tratar de fomentar el intercambio, que vayan músicos costarricenses allá a conocer. Algunos nos conocíamos ya de referencia, por audiciones de las músicas por grabaciones, por partituras. Otros los hemos estado conociendo personalmente aquí, que es algo muy importante. Y justamente nuestro propósito es continuar ayudando a un intercambio cada vez mayor entre los músicos de Cuba y de Costa Rica.

 

El movimiento musical costarricense en el exterior, ¿cómo se visualiza, qué tanto trasciende las fronteras nacionales, qué tanto se proyecta y reconoce a nivel internacional?

Ustedes tienen —en el ámbito de la música en que me desenvuelvo— algunos compositores que ya tienen prestigio fuera de las fronteras de Costa Rica, que justamente son los organizadores de este evento (VII Seminario de Composición Musical). De los compositores actuales son conocidos tanto Eddie Mora, como Alejandro Cardona, como Luis Diego Herra, Otto Castro. Son algunos de los que su obra ha trascendido. Se conocen mediante los festivales, las actividades y conciertos que organizamos personas como nosotros también en distintos países. Y son unos excelentes exponentes de la música costarricense actual, que se inserta en un movimiento latinoamericano de música muy bien escrita y muy bien concebida por compositores que tienen una sólida formación académica y mucho qué decir desde el punto de vista individual, artístico.

 

Sobre esa misma línea, ¿ha sido espectador o ha sabido de interpretaciones -al menos en Cuba- de obras de compositores costarricenses, ya fueran académicas o electroacústicas?

Sí, justamente de estos compositores que te mencionaba se han interpretado obras en el Festival de Música Contemporánea de la Habana que se hace todos los años. También en el Festival “Música en Primavera” de Música Electroacústica, actividades que se han hecho en Casa de las Américas, también en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. O sea, son músicos que su obra ya es conocida, ha sido interpretada, está la música en nuestro país y se interpreta como parte de estos conciertos.

 

Desde el punto de vista artístico, ¿qué factor jugó o sigue jugando la Revolución Cubana en la música de la isla?

La música de la isla es muy rica y tiene una larguísima historia, antes de la Revolución y por supuesto que también después. La Revolución ha sido muy importante para múltiples facetas del desarrollo cultural y social de la isla, como se podrá imaginar. Quizás lo básico que se puede decir es que siempre ha habido, después de la Revolución, una intención y un apoyo como nunca antes existió desde el punto de vista general, nacional para la educación musical, cultura y general del Pueblo, para rescatar muchos valores genuinos del Pueblo y del folklore cubano que estaban en segunda línea. Siempre se ha dado este apoyo a todas las manifestaciones musicales. Se trata de rescatar y mantener vivas tradiciones a veces lejanas hasta del siglo pasado. Y por supuesto que al calor de la Revolución han surgido nuevas tendencias, como es el movimiento de la Nueva Trova, la salsa actual, el jazz cubano, el jazz latino, que se han hecho una parte nuestra. Que son elementos que han estado presentes pero han tomado un nuevo auge con la Revolución. Es muy importante también —en el ámbito de la música electroacústica y de concierto— el surgimiento de cosas que no existían, como laboratorios que facilitan a los jóvenes creadores poder abordar ese tipo de arte. Hay todo un sistema de escuelas de enseñanza musical a todo lo largo de las principales ciudades de la isla y eso hace que tengamos confianza y que cada vez sea mayor el arte musical cubano.

 

¿Cuál es el estado actual del movimiento musical en Cuba y las tendencias u orientaciones que tiene hacia el futuro? ¿Qué papel juega la juventud musical y los nuevos compositores cubanos?

En este ámbito de la música de concierto —o académica como la llaman por acá— es rica. Hay múltiples facetas. La composición propiamente dicha se estudia en el Instituto Superior de Arte, donde hay excelentes profesores, gente de mucha tradición, donde también se abordan tendencias estéticas como las posibilidades de la electroacústica y la multimedia, mezclarlo con imágenes y sonidos generados en computadora y sintetizadores conjuntamente con los instrumentos tradicionales y la música tradicional. Hay un movimiento coral del cual nos sentimos orgullosos; a todo lo largo del país hay muy buenos coros. Es frecuente que los coros cubanos sean premiados en los concursos internacionales más importantes. Los compositores escribimos bastante para coro; la música cubana se refleja mucho en el movimiento coral tanto obras originales como versiones para coro de canciones tradicionales, parte de nuestro acervo cultural. La composición está muy bien fundamentada en nuestro país: nuestros jóvenes compositores tienen una formación muy sólida, es frecuente que obtengan premios o becas para estudiar en importantes instituciones alrededor del mundo, sobre todo de Europa y han varios jóvenes cubanos que están haciendo importantes carreras en diferentes países alrededor del mundo. Nosotros tratamos siempre de alentarlos, de organizar concursos, poner sus obras en los programas y quisiéramos hacer más. Y sí, creo que se puede hacer más porque es muy importante para el futuro lo que se está haciendo hoy por las jóvenes generaciones, porque son los que van a llevar la música en los años que están por venir.

 

La proyección de la cubana en sí en términos musicales a nivel internacional, ¿cuáles son algunos de los compositores o representantes más importantes?

Es muy conocida en el ámbito de la música popular. La música cubana, desde tiempo atrás (desde los tiempos de la habanera) ha tenido una trascendencia internacional. Hay ritmos como la habanera misma que ya en Cuba prácticamente no se utilizan pero continúan estando vivos sobre todo en regiones de España; o el danzón, que México se lo ha apropiado y es parte de la cultura de la música mexicana, sobre todo en las regiones más cercanas a Yucatán, la región más próxima a Cuba. El son, ¿para qué hablar? Es parte de la música internacional y esas derivaciones que llevaron a la salsa, es toda una interrelación entre la música cubana tradicional (guaracha, son, música de los conjuntos, las sonoras, los sextetos). Por suerte, en los últimos años ha vuelto a renacer esa sonoridad tan genuina y tan típica nuestra de los sextetos de son, con el tres, la guitarra, con la percusión nuestra. Se ha puesto de nuevo en boga canciones a veces muy antiguas, otras compuestas muy recientemente pero continuando ese camino tradicional de nuestra trova, nuestro son. El movimiento conocido como Nueva Trova justamente es como una continuación de la línea de la trova cubana tradicional como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Sara González; han tenido trascendencia no solamente en Cuba y el resto de América Latina, sino también en el mundo entero. Los grupos jazzísticos y los instrumentistas cubanos son de muy alto reconocimiento, tanto los que permanecen en Cuba como los que han optado por vivir en otros países haciendo excelentes carreras en el ámbito de la música. En lo que respecta a la música de concierto, hemos tenido excelentes instrumentistas que han sido reconocidos internacionalmente y que han ganado importantes concursos, algunos de los más importantes en Europa y América. En la composición hay un movimiento amplio, que se renueva constantemente. En lo que estamos trabajando es por tratar de darle continuación. Es un arte difícil, que requiere recursos, como cuando hablamos de orquestas sinfónicas o bandas, que requieren mucho dinero y dedicación, pero hay un empeño grande en que siga adelante ese tipo de música.

 

¿Qué clase de interacción podemos encontrar en Cuba entre la música popular y la académica? La relación entre ambas manifestaciones y las colaboraciones o proyectos conjuntos si los hay.

Yo te diría que es cada vez más estrecha esa vinculación. Obviamente son lenguajes disímiles, con finalidades e historias disímiles. Cuando se habla de música académica generalmente se incorpora la historia europea también, los grandes compositores que nos han exportado desde allá y nos han llegado a través de los siglos. Pero también se habla de los compositores actuales y es muy frecuente compositores, como es mi caso particular, que incorporamos elementos muy directos de la música popular cubana tradicional en nuestra producción de concierto. Obviamente no estoy pensando en la música más comercial que se vende al por mayor, sino estoy pensando en los valores genuinos que se van arrastrando a través de los años como parte de la cultura nuestra. Es muy frecuente hacer conciertos conjuntos donde pueda haber un conjunto de cámara conjuntamente con un trovador, o un jazzista tocando con la Orquesta Sinfónica o vinculaciones u obras que mezclan de una manera consciente estos elementos. Hay una interrelación muy estrecha y no es tampoco nuevo, a lo largo de la historia de la música cubana, ha habido siempre un reflejo muy claro de la música nacional en estas obras académicas o de concierto.

 

En su opinión, ¿qué papel juega para el músico de formación académica el buscar relacionarse con el ámbito popular? Sabemos que por ejemplo, Mozart y Haydn escribían bastante influenciados por lo que escuchaban en la sociedad que los rodeaba y eso se adoptó posteriormente dentro del ámbito serio. ¿Qué importancia tiene esto para una retroalimentación?

Para mí, personalmente, es muy importante, y es creciente también el número de músicos cubanos que inclusive practican las dos cosas. Esto se da en los jóvenes de las nuevas generaciones. Hay algunos pianistas excelentes que son capaces de tocar un concierto de Rachmaninov o Mozart o Haydn y al mismo tiempo pueden con una timba, una salsa o jazz; o sea, son músicos muy integrales. Eso se da en los violinistas también, a veces flautistas igual, capaces de improvisar y de entrar en estas manifestaciones más claras de la música popular. Obviamente no es imprescindible hacer eso: hay quienes se especialicen únicamente en lo popular, otros únicamente en la parte académica y es excelente; pero creo que sí se complementan uno con lo otro. Siempre la música popular da un sentido de espontaneidad diferente, una ductilidad en la música, aunque sea para interpretar a un clásico, pienso yo. Aunque sea para interpretar a Mozart o a Beethoven, siempre —el que es capaz de tocar la música popular— siente de una manera más libre que uno que no es capaz de hacerlo. Repito que no creo que sea imprescindible, pero también se da el caso de algunos grandes músicos. No sé, estoy pensando en (Yehudi) Menuhin, gente así que son grandes intérpretes muy serios en la música académica pero que también improvisan en el jazz, la música hindú o el bossa nova o como (Guidon) Kremer que le gustan los tangos. Yo siempre he dicho que la música es muy universal, la música es una como concepto pero a la misma vez es infinita en sus variantes y manifestaciones y todas se relacionan de una forma u otra. Y la misma evolución del mundo, cada vez que se hace más pequeño y estamos más interrelacionados, lleva a que se vayan incorporando elementos a veces de culturas muy distantes a culturas nuestras, de nuestro ámbito geográfico.

 

RESEÑA BIOGRÁFICA
Nacido el 3 de enero de 1944. Cursó estudios en el Conservatorio Municipal de La Habana y en el Tchaikovsky de Moscú, donde se graduó de dirección orquestal en 1973. Ha dirigido conciertos en varios países. En Cuba, ha estado al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional, así como de las orquestas de Matanzas, Villa Clara, Camagüey y Oriente. Fue presidente de la Sección de Música de la Brigada Hermanos Saíz. Es un importante representante de la música isleña en el exterior y se vincula con importantes creadores alrededor del mundo, lo que lo mantiene actualizado de las nuevas corrientes, interpretaciones y concepciones de la música. Su familia se dedica también al quehacer musical: su esposa Teresa Junco y sus hijos Ilmar (violinista) y Aldo (pianista) son artistas de muy alto nivel, incluso ambos ellos son laureados instrumentistas en importantes concursos a nivel cubano e internacional. Entre varios reconocimientos a nivel nacional e internacional, en 2001 le fue otorgada la Medalla “Alejo Carpentier” por el gobierno cubano, en reconocimiento por sus relevantes méritos alcanzados y a su labor en pro del enriquecimiento de la cultura antillana. Especialmente por su excepcional contribución al desarrollo del movimiento sinfónico y orquestal juvenil cubano, por su labor pedagógica, por ser fundador del conjunto Música Eterna, por ser columna del Festival de Música Contemporánea de la Habana y por ser un inquieto promotor de la cultura en Cuba.