Año I, No. 2 * MAYO-JUNIO 2008

Entrevista a la violinista costarricense Lourdes Lobo
Por Manuel Matarrita
manuel.matarrita@ucr.ac.cr

La violinista costarricense María Lourdes Lobo actuó como solista en el III Concierto de Temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional, los días 25 y 27 de abril. En esta ocasión interpretó el Concierto en Sol menor de Max Bruch, bajo la batuta del director titular, Chosei Komatsu.

 

¿Cómo surgió la posibilidad de actuar como solista este año con la Orquesta Sinfónica Nacional para este Concierto de Temporada? Hace unos años la escuchamos con una orquesta de cámara como solista en “Las Cuatro Estaciones” de Antonio Vivaldi. ¿Es ésta la primera ocasión que actúa como solista con la OSN?

La posibilidad surgió luego de que el maestro Komatsu asistiera un recital que el pianista japonés Yoshiiko Sumi y yo interpretamos en el Salón Dorado hace dos años. A raíz de eso es que fui invitada y escogida para ser solista. En dos ocasiones anteriormente toqué con la OSN, pero fue por haber ganado el certamen "Jóvenes Solistas". Como invitada esta es la primera vez.

 

Para estos conciertos de temporada con la OSN usted interpretó el Concierto en Sol menor de Max Bruch, una de las obras importantes dentro del repertorio para el instrumento en el período romántico. ¿Siente usted una afinidad especial con esta obra y con el estilo romántico?

Desde muy niña he sentido un magnetismo hacia esta obra de Bruch.  Es muy intensa en emociones. Cada movimiento tiene un estilo muy diferente. El primer movimiento es lleno de fuego con un fondo oscuro, que sin embargo contrasta con un segundo tema lleno pasión y ternura, y con un hermoso diálogo entre el corno y el violín. El segundo movimiento lo siento como un poema, describiendo lo más bello de la vida. Es muy puro e intenso. Max Bruch supo bien como sacerle el máximo provecho al violìn, manteniendo un perfecto equilibrio entre orquesta e instrumento solista. El tercer movimiento es travieso y feliz, pero a su vez contrasta con el segundo tema que es muy romántico.  Es un movimiento muy virtuoso, atlético.

 

Hace un tiempo leía en la autobiografía de Isaac Stern, que en el momento en que él alcanzó la cúspide como violinista, ya no aceptaba tocar con orquestas regionales, porque consideraba que esas agrupaciones debían dar oportunidad a los solistas locales para proyectarse. En el caso del contexto nuestro, ¿considera usted que los instrumentistas locales tienen una participación importante y significativa como solistas dentro de las temporadas de concierto de la OSN, o que aún debe de dárseles mayor acogida?

Yo siento que es muy importante que los instrumentistas locales tengan la oportunidad de participar como solistas dentro de la Temporada de la OSN, obviamente siempre que el nivel sea alto. Me parece que la programación de la OSN mantiene un balance en sus programas con respecto a solistas internacionales o locales. Pienso que la asistencia a conciertos de mùsica de cámara y recitales individuales dentro del país podría convertirse en una excelente forma de conocer y escuchar a posibles nuevos solistas.

 

Pienso que para todo violinista, una de sus máximas aspiraciones es poder ser integrante estable de un cuarteto de cuerdas. Usted forma parte, justamente, de un cuarteto de cuerdas recién establecido en el país: me refiero al "Cuarteto Alma". Cuéntenos de esa experiencia y cuáles son los planes que tienen en un futuro cercano.

Ha sido una gran experiencia haber formado un cuarteto. Es un constante e infinito aprendizaje, el poder comprender lo que el compositor desea, y como primer violìn, ser capaz de transmitir a las tres integrantes del grupo cada idea, cada estilo, cada técnica. El poder llegar  a ser uno y no cuatro: el poder lograr un sonido un timbre similar. Tengo que ir muy preparada a cada ensayo, hay que tener ideas claras, hay que conocer la parte de cada instrumento y tratarlo y sentirlo como si fuera mi propio instrumento. He aprendido con el tiempo a poder comunicar ideas, a veces uno inconcientemente comprende un problema técnico, y lo soluciona, pero el tener la capacidad de explicar a las integrantes como solucionar un problema técnico o como explicar el porquè del color de cierta frase es un verdadero desafìo que me fascina. La otra parte que es bien conocida dentro de cuartetos o cualquier grupo con màs de una persona es la química entre ellas, las relaciones humanas. Siento que para ser líder es necesario una actitud abierta y muy positiva, así se logran buenos resultados. También es muy importante el aceptar sugerencias y crìticas. Hay que recordar constantemente que una crítica es bienintencionada cuando es por servir a la música. Mientras que exista ese ingrediente habrá buena armonìa dentro del grupo.

Tenemos varios conciertos este año, el 2 de Mayo estaremos presentando en el Salón Dorado del Museo de Arte Costarricense nuestro primer programa de este año. Entre las obras que estaré tocando este año están el Cuarteto No. 2 de Sergei Prokofiev, la Sonata para violín y piano No. 7 de Beethoven, y el Quinteto de piano y cuerdas de Antonin Dvorak.