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Año I, No. 3 * JULIO-AGOSTO 2008

FAUST: DEL MITO A LA ÓPERA

Por Luis Gustavo Lobo Bejarano

luisgustavolobo@hotmail.com

Allá por el siglo XVI circuló la leyenda, con visos de verdad, como casi todas las leyendas, del doctor Fausto –nigromante, alquimista y, según algunos, profesor en algunas universidades alemanas–, hombre viejo y cansado de la vida, con una avidez inconmensurable de conocimientos, que lo lleva a pactar con Satanás: a cambio de 24 años de juventud y de sabiduría, el decrépito doctor debe entregar su alma. El pacto trae, por consiguiente, la renuncia del doctor a la fe cristiana y, asimismo, debe ser sellado con su propia sangre. El personaje pasó a formar parte del corpus literario universal a partir de 1587, en la obra de un autor anónimo.


Historia del Dr. Johann von Fausten

Posteriormente, autores como Christopher Marlowe (1564-1593), dramaturgo británico, contemporáneo de Shakesperare, los germanos Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832),  Heinrich Heine (1797-1856) y más modernamente el laureado escritor Thomas Mann (1875-1955), así como el francés Paul Valéry (1897-1945), se ocuparon del mítico personaje.  En el campo musical y a modo de ejemplo, además de la obra que nos ocupa, citemos la magistral obra sinfónica de Héctor Berlioz (1803-1869) La Damnation de Faust y la Sinfonía Fausto del húngaro Franz Liszt (1811-1886).

Por supuesto, la obra que le dio la vuelta al mundo fue la de Goethe, donde ya tenemos a un Fausto que se redime por efecto del amor. No obstante, la idea no era novedosa: en un fragmento de un drama dado a conocer en 1760, el enciclopedista y escritor alemán Gotthold Ephraim Lessing (1729-1781) ya había pensado en redimir al personaje, que por su propia voluntad debía llegar a los Infiernos. De la obra goethiana, de la primera parte más exactamente, surge la base para los tratamientos musicales de la leyenda. Ahora sí, aboquémonos a la obra de Gounod, pero antes, repasemos la vida del maestro francés.

Charles François Gounod

Nació en París el 18 de junio de 1818. Combinó los estudios de Música con los de Bellas Artes en el Liceo Saint Louis de París, pues no en vano su padre era pintor; el talento musical lo heredó de su madre. En 1836 ingresó en el Conservatorio de París, donde estudió con Reicha, Paer, Halévy, Le Seur y Zimmermann. Un año después obtuvo el Premio de Roma de composición con su cantata Fernand, y se trasladó a dicha ciudad, donde conoció la música de Palestrina, que le convenció por su sencillez y claridad. En Roma conoció también a Fanny, la hermana de Félix Mendelsohn-Bartholdy, a quien llegará a conocer en un viaje a Berlín,  unos años después.

Al concluir su estancia en Roma, sale para Viena en 1842  retornando a París en 1847. Años después (1852) obtuvo la dirección del coro de L'Orpheón de la Ville de París. Este empleo estable le permite contraer matrimonio el mismo año con Anna Zimmermann. Fueron los años de reconocimiento del compositor - sobre todo a partir del estreno de Faust en 1859 - que culminaron en 1862 con su ingreso en el Instituto de Francia.

En 1870, huyendo de la guerra franco-prusiana, se refugió en Inglaterra, donde fue nombrado Director de la Sociedad Coral del Royal Albert Hall. En 1874 sufrió un ataque cerebral que le obligó a buscar el cuidado de sus amigos y familiares en París. En 1880 le fue concedida la distinción de Oficial de la Legión de Honor. El 18 de octubre de 1893 falleció en St Cloud.

Su obra lírica (tanto la obra teatral como la religiosa), incluye títulos muy conocidos así como algunos que son verdaderas rarezas musicales. Héla aquí:

ÓPERAS

  • Sappho (1851)
  • La Nonne Sanglante (1854)
  • Le Médecin malgré lui (1858)
  • Faust (1859)
  • Philémon et Baucis (1860)
  • La Colombe (1860)
  • La Reine de Saba (1862)
  • Mireille (1864)
  • Roméo et Juliette (1867)
  • Cinq-Mars (1877)
  • Polyeucte (1878)
  • Le Tribut de Zamora (1881)

ORATORIOS

  • Tobie (c. 1866)
  • Gallia (1871)
  • Jésus sur le lac de Tibériade (1878)
  • La Rédemption (1882)
  • Christus factus est (1883)
  • Mors et Vita (1884)

 

Faust, ópera romántica

El 19 de Marzo de 1859, en el Teatro Lírico de París, se estrenó la ópera Fausto, con texto de Jules Barbier (1825-1901) y Michel Carré (1821-1872). Ambos libretistas colaborarían en la historia de la ópera, y fueron también los autores, sólo para poner dos casos, de los textos de las óperas Roméo et Juliette del mismo Gounod y de Les Contes d” Hoffmann de Jacques Offenbach (1819-1880). La ópera, como hemos dicho, se basa en la primera parte del Faust de Goethe, claro está que esto no quiere decir que esta obra literario sea respetado enteramente. Por tanto, en Alemania, cuando se le representa, se le cambia el título por “Margarita”, la heroína de la ópera ya que según los coetáneos del escritor germano, una ópera que no respete a Goethe no puede ni debe llamarse Faust.

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La línea argumental de la ópera es como sigue: Faust se desarrolla en cinco actos, que toman lugar en Alemania, en el Siglo XVI.

Acto primero. En su estudio, el anciano Doctor Fausto decide poner fin a su vida bebiendo un veneno. Al oír desde el exterior los cantos del día de Pascua de Resurrección siente nostalgia de su juventud y llama al demonio a que venga en su ayuda. Al momento aparece Mefistófeles, quien le ofrece fortuna, gloria y poder, pero a Fausto sólo le interesa la juventud. Mefistófeles esta dispuesto a darle la eternidad, pero a cambio de su alma. Como Fausto duda, el demonio hace aparecer la imagen de la bella Margarita, una joven del pueblo, lo que convence al Doctor, quien firma el pacto. Entonces el viejo se transforma en un joven ricamente vestido, listo para emprender una serie de aventuras, guiado por Mefistófeles.

Acto segundo. La acción transcurre en una animada taberna, durante la kermesse de Pascua de Resurrección. Un grupo de soldados se va a la guerra. Entre ellos está Valentín, llevando al cuello una medalla de su hermana Margarita, como signo de protección. Valentín encarga a Siebel, un adolescente, que cuide de su hermana. Aparece Mefístófeles e interrumpe los cantos con una canción propia y predice a Valentín su próxima muerte. Cuando Mefistófeles interviene sobre el vino de la taberna todos se dan cuenta que es el mismo diablo y lo hacen huir mostrándole sus espadas en cruz. Mefistófeles aparta a Fausto hacia otro lugar, por donde pasa la modesta y sencilla Margarita a quien Fausto aborda sin éxito aparente.

Acto tercero. El joven Siebel coloca flores en la puerta de la casa de Margarita, pero el Demonio hace que se marchiten. Siebel toma agua bendita y rocía sus nuevas flores con el líquido. Ahora el diablo no puede marchitarlas. Mefistófeles lleva a Fuasto ante la casa de Margarita, donde el ahora joven galán admira la sencillez de su vida. El diablo coloca un pequeño cofre con joyas y un espejo sobre un asiento; cuando viene Margarita, impresionada por su encuentro con Fausto, aparta las flores y toma las joyas, con las que se adorna coquetamente. Mientras Mefistófeles entretiene a Marta, la vecina de Margarita, ésta se deja seducir por Fausto, a quien el demonio empuja para que entre en la casa con ella.

Acto cuarto.  El Cuadro Primero tiene lugar en la habitación de Margarita. La muchacha espera un hijo de Fausto, al que no ha vuelto a ver. Margarita lamenta su destino, mientras recibe las burlas de los antiguos amigos que pasan bajo su ventana. Sólo Siebel se mantiene fiel a ella y viene a consolarla, ofreciéndose luego a vengarla, pero ella sólo espera la ayuda de Dios y va a una iglesia. El Cuadro Segundo se desarrolla en el Interior de una iglesia, Margarita suplica a Dios que escuche su plegaria, pero se interponen las voces del Infierno, en especial la de Mefistófeles, que le anuncia que su alma está perdida. Los cánticos religiosos son sobrepasados por las voces de los demonios que maldicen a Margarita, quien se desmaya ante tanto tormento. El Cuadro Tercero, en una plaza cercana a la casa de Margarita, desfila una tropa de soldados victoriosos, donde viene Valentin. Al ver a Siebel, le pregunta por Margarita y se entera que ella ha ido a la iglesia. Al partir los soldados, Valentin entra a su casa, pese a las advertencias de Siebel. Llegan Fausto y Mefistófeles, quien canta una serenata sarcástica que Fausto prefiere no escuchar. La puerta se abre, pero quien aparece es Valentin, reclamando una explicación. Fausto y Valentín se baten a duelo, resultando victorioso el primero, quien huye junto a Mefistófeles. Llegan unos vecinos, Marta y luego Siebel y Marguerite. Valentin, moribundo, maldice a su hermana.

Acto quinto. El Cuadro Primero sucede Montañas del Hartz, donde tiene lugar la “Noche de Walpurgis”. Mefistófeles guía al horrorizado Fausto. Buscando hacerlo olvidar a Margarita, el demonio transforma el siniestro paisaje en un sitio encantado al que acuden las almas de los muertos, brujas y duendes, y también las bellezas de la antigüedad: Cleopatra, Aspasia, Taïs y Helena de Troya. Fausto se une al grupo en un brindis, pero súbitamente aparece ante él la visión de Margarita, pálida y silenciosa, con la seña de una herida. Fausto pide entonces a Mefistófeles que lo lleve de inmediato hacia ella. En el Cuadro Segundo, Margarita está en la cárcel por haber matado a su hijo, y será ejecutada al amanecer. Gracias a las llaves que Mefistófeles le ha robado al carcelero, él y Fausto entran en la celda mientras ella duerme. Fausto echa a Mefistófeles y despierta a Margarita, quien lo reconoce con alegría. El demonio regresa, apresurando el escape, pero Margarita retrocede aterrada al escuchar esa voz. Los apremios son en vano: la muchacha encomienda su alma a Dios y cae muerta; “condenada” según Mefistófeles “salvada” según las voces celestiales. El techo de la celda se abre para dejar subir al cielo el alma de Margarita. Fausto cae de rodillas y Mefistófeles se hunde hacia las entrañas de la tierra bajo la luminosa espada de un ángel. La ópera concluye con el Himno Pascual de la Resurrección entonado por un triunfante coro.

 

 

ESCENA FINAL DE LA ÓPERA "FAUST" DE GOUNOD.
CON FRANCISCO ARAIZA, GABRIELA BENACKOVA, RUGGERO RAIMONDI.

WIENER STAATSOPER, ERICH BINDER (director)

 

PULSE AQUI PARA ACCEDER AL LIBRETO COMPLETO DE ESTA ÓPERA

 

Faust en Costa Rica

La ópera Faust tiene un significado especial para el público costarricense. Fue casualmente, con esta ópera, que la Compañía de Ópera Francesa de Aubry inauguró solemnemente el Teatro Nacional. En el palco de honor se encontraba el presidente Rafael Yglesias Castro. El Teatro Nacional se construyó, valga la pena recordarlo, ya que la diva de la ópera Adelina Patti (1843-1919), cuando estuvo de paso por el país, rehusó presentarse en el suelo nacional al no un teatro digno para ello. A partir del 21 de octubre de 1897, la ópera Fausto se conviertió en uno de los íconos de la cultura costarricense, al punto que, para conmemorar el centenario del coliseo se  presentaron  fragmentos de la ópera ya que fue imposible presentarla integralmente.

La elección de Faust para inaugurar el Teatro Nacional no fue casual, ya que catorce años antes, en 1883, había sido inaugurado el Metropolitan Opera de New York, con la misma obra, solamente para citar un caso. Por tanto, se trata de una obra que reviste una especial importancia, no sólo en nuestra cultura, sino también en la tradición operística mundial.

Se avecina una nueva aventura para el viejo doctor, en la cual debe -nuevamente- vencer al Mal, recuperar su alma y la mujer que ama. Esperemos que tenga el mismo éxito que en otras oportunidades.

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